El comienzo.



  Todo comienza por una sinopsis:


Existe un libro desde hace millones de años que es capaz de predecir el futuro de quien lo posee. Desde generaciones el ejemplar se mantuvo fuera del alcance de entes que pudieran subordinar el mundo si acabasen poseyéndolo.
La tranquilidad reinaba hasta que tres reyes ambiciosos por saber lo que el destino los deparaba, irrumpieron esa burbuja de paz en la que entonces había estado aquél ejemplar. Tras extraviar el libro, los dioses acordaron maldecir su raza y las generaciones próximas a ellos.
Ahora el libro está concluyendo y en el inframundo harán lo posible para conseguirlo.
La maldición está cesando.
Los últimos Elegidos ya están de camino.
El destino del mundo tal y como lo conocemos peligra.
'conseguir ese libro es como tener el mapa estratégico ya planteado'

Yanet sosteniendo el Libro.





“La lección más importante 
para un hombre en cuanto a 
su capacidad para trascender 
es crear o destruir, 
amar u odiar
Erich Fromm.

~ A continuación publicaremos el primer capítulo ya remodelado pero no definitivo. Rogamos leer más capítulos ya que el misterio no comienza hasta el tres y la trama no se desarrolla hasta más tarde. El primer capítulo sólo es una introducción algo más corta que los demás capis. Así que ¡A leer susodicho capítulo!

1.
   El pasado viernes.




La música resonaba muy fuerte desde el cuarto de Nausi. En un pasado había tenido yo también este cuarto y sabía perfectamente que la resonancia de la música era mayor aquí. Su boca se contorneaba con exceso. Se había aprendido toda la letra de esa canción que odiaba yo tanto. Las comisuras se le llenaban de saliva de vez en cuando, sus labios se estiraban tanto a veces pienso que si le hubieses puesto una pinza en medio, hubiera podido cantar a dúo. Cuando paraba los labios yacían secos y arrugado por haberlos estirados tanto. Su pelo estaba recogido en un moño destartalado que se movía y le daba la impresión de ser un teletubies.

Era rubia, pero a veces se rebajaba el color con mechas de color ceniza. Sus párpados estaban cerrados, lucía una leve sombra de ojos dorada,  parecía que se le hubieran posado unas mariposas en los ojos. Su piel blanca era mate. Ni una arruga, ni una peca, ni un lunar. Perfecta. Movía la mano con los dedos anular y corazón recogidos y los demás estirados. Sus piernas tenían una depilación láser de por vida, al igual que sus axilas y sus ingles.

Estaba sentada en su silla de escritorio con las piernas cruzadas a la altura de los tobillos. Tenía la música puesta a tope y los cascos rodeándole el cuello. Hacía como si no me oía. Hacía que saliera la leona que llevo dentro cuando me ignoraba. Estaba hablando de algo importante y ella hacía como si nada.

Al principio todo era una broma algo pesada, pero ahora se ha vuelto un infierno. Nausi no abría los ojos, y si lo hacía evitaba mi mirada suplicante. Ella sabía que si lo hacía, el juego su hubiera acabado. Sin más cojo el enchufe del estéreo y lo quito.
Fin de la partida. Ahora caminará hacia mí como una fiera, me arrebatará el cable y soltará algún improperio.

-¡Yanet! Puede romperse, ¿sabes?

-¿Sabes que eres muy predecible?-Digo conectando de nuevo el cable.

-¿Sabes que puede que sea por qué llevas viviendo aquí desde que tenías diez años?

-¿Sabes que odio que hagas preguntas largas?

-Sí.-Sonríe maliciosa. 

-Vamos, al menos escucha lo que te digo.-Digo resignada al ver que se pone de nuevo los cascos. Le paso la mano una y otra vez por delante del semblante que mira la pantalla del ordenador como si fuera un zombi.-¿Me estás escuchando?

-No. Estoy mirando mi correo.

-Sí. Como una posesa.

-Ya ves.

-¿Acostumbras a hacer eso?

-¿El qué?, ¿Mirar el correo? Sí, todos los días.- Joder, como puede ser tan subnormal.

-No digo eso. Vale, dejémoslo.- Esa es la magia. Al final acabas haciendo lo que ella quiere:
seas o no seas su zombi.

Me siento a su lado con la silla del revés-teniendo que abrir las piernas para dejar que el respaldo pase entre ellas y apoyar la cara en él- mirando la pantalla pero sin parecer interesada. 42 mail recibidos .Nausi siempre fue una chica muy solicitada. Solo hay que verla. Siempre va acompañada por chicos que le besan los pies. Por mi parte, no soy más que un fantasma a su lado. Popular, pero nada que ver con ella.

Se suelta la melena y la acaricia con las manos. En ese momento me llega el olor de su suavizante y mantengo el aire inspirado uno segundos. Sonrio y vuelvo la vista al ordenador. Un chico misterioso le ha mandado un mensaje de eso en cadena. Los odio. Pienso que la gente no tiene nada más que hacer en su vida. Aparto la vista y pongo los ojos en blanco. Me tiro en la cama boca arriba sin aparentar interés por lo que Nausi lee. <<Ni siquiera me oye.>> Pienso. A veces me resulta que no sabe que existo. Somos como hermanas, vivimos en la misma casa, Pero no somos de la misma madre. Ella es guapa y rica,  yo soy del montón y de clase económica. Ella está destinada a triunfar, a destacar. Seguro que tendrás unas media de dos coma cuatro hijos y diez coma seis maridos. Sin saber por qué sonrio y miro de reojo a Nausi. Un nuevo chico le ha pedido cita, otro ciber-sexo. Buag, qué asco. Tiene que ser uno de esos frikis de las clases particulares. Luego me pongo de pie detrás de ella. Le soplo en la oreja y tras eso se escurre. Se gira y pone los brazos en jarras. Se quita los cascos

-Está bien burra, te escucharé.-Se me ilumina la mirada.

Milagro.

-¿Hablas en serio?

-Sí, en serio, en serio.-Tuerzo la cabeza y frunzo el ceño no muy convencida.

-Está bien.-Hago una pausa y me siento en la silla. Me pongo a dar vueltas en ella.

-Ayer me enrollé con un chico.-A Nausi se le pinta una cara de desesperación y deja la boca
un poco abierta. Luego hace un gesto desenganado y deja caer lo brazos inertes.

-¿Eso era? Joder, Yanet.

-No he terminado.

-Vale, pues espero que el capítulo dos seas algo más interesante.-Me soplo el flequillo. Nausi se mete la pajita del café cero en la boca y empieza a sorber mientras toquetea con ansiedad el ratón del portátil.

-Justin. Me enrollé con él.-Tras la última frase Nausi escupe todo el café helado que tenía en la boca sobre mi cara. Sintiendo como el pringoso mejunje me helaba.

-¡NAUSICAA!
-Upss.- Dice con una leve sonrisa y con el ceño un poco fruncido. Tras eso aprieto los puños y hago rozar los diente apretándolos todo lo que puedo, cierro los ojos e intento parecer seria y enfadada. Intento fallido.

Me tiro encima silla y la silla cae hacia a tras, tanto que tengo que apoyarme en la cama. Vuelvo a recobrar el equilibrio. Mis piernas están sobre los muslos de Nausi y me agarro a ella como un mono sentándome al revés en la silla. Ella me pone las manos en la cara para que no la acerque a la suya pero me zarzo entre ellas y le doy un lametón en la mejilla derecha que le deja una parte del pelo llena de café.

-¿Está fresquito?-Pregunto chupándome la mano como si fuera un gato. Nausi bufa algo por lo bajini. Algo como: <<Me voy a cargar a la burra esta>>.

-Vale, ¿entonces con Justin, eh?

-Sí, el mismo.

-Pero fue solo enrollase ¿o más?

-No. Nada más.

-Joder, que sosa eres a veces

-Eso es envidia.

-No que no lo es.

-Sí.

-No.

-Eres una cabezota.

-¡No soy una cabezota!-Dice frotándome el puño contra la cabeza.

-Si no fueras cabezota no estarías discutiendo por esto.-Digo un poco forzada por la presión que ejerce Nausi en mi cabeza.

-Entonces tú también lo eres.

-No he dicho el contrario.-Entonces reímos las dos. Eso es lo mejor de todo. Será siempre lo que diga Nausi, pero al final todo acaba bien. Queramos o no queramos. Serán las sobras de confianza o todos lo años vivido juntas. Pero ese vínculo ni el dios más potente puede romper. Es demasiado para ser destruido.

No me acuerdo cuantas veces hemos discutido. No me cabrían ni contándolas con los dedos de los pies. Pero lo que sí sé, es que siempre acaban con lo mismo:

-Sí. Pero sabes que me quieres, cabezota.- Dice Nausi. 

Así, tarde tras tarde, noche tras noche. Esa frase siempre rueda por el día. Todos.